1. Ser EJEMPLO
“No se lidera desde lo que se dice… se lidera desde lo que se vive.
Jesús enseñaba, pero primero vivía lo que predicaba.
Cuando un discípulo ve integridad, amor y fidelidad en tu vida, lo que enseñas tiene autoridad.”
2. Tener amor, paciencia y compromiso
“Discipular es caminar con alguien en su proceso, no en su perfección.
Nadie aprende todo de inmediato, nadie crece sin tropiezos.
Tu paciencia y tu amor son la gasolina que mantiene encendido el motor del discipulado.”
3. Escuchar más que hablar
“Un mentor no es un altavoz de información.
Es alguien que entiende, pregunta, anima y guía desde la observación.
Escuchar permite conocer miedos, dudas y sueños que de otro modo pasarían desapercibidos.”
4. Orar regularmente por el discípulo
“La mentoría sin oración se queda en consejo humano.
Con oración, cada palabra que dices se llena del poder de Dios.
Ora por su fe, sus decisiones, sus luchas, sus relaciones y su carácter.
Eso cambia vidas de verdad.”
5. Establecer metas reales
“Un discípulo sin dirección se estanca.
Ejemplos de metas prácticas:
• Leer un capítulo diario de la Biblia
• Dejar un hábito negativo
• Servir en un área del ministerio
• Invitar a alguien a Cristo
Metas claras producen crecimiento tangible.
Cada meta alcanzada es un paso hacia madurez espiritual.”
6. Enseñar al discípulo a discipular a otros
“El discípulo que no multiplica… se estanca.
El objetivo de Dios no es crear seguidores…
es crear líderes que lideren.
Si quieres ver el Reino crecer, tu discípulo debe aprender a discipular.
Ese es el secreto de la multiplicación bíblica.”



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